
Todavía no se ha estrenado, pero ya intuyo el mensaje.
Puede ser que buscar el todo en la nada sea lo único que nos queda a los que ya nos quitaron lo más importante que buscar, a los que nos robaron las verdaderas razones para sufrir y nos dejaron solo excusas tontas y autocompasión para justificar nuestra patética debilidad.
Puede ser que dejarlo todo y volver al origen deje de ser algo snob, y espero esta película haga eso, acercarnos a ese verdadero abandono de avaricias...
Se necesitaba la voz profunda de alguien profundo para llevarnos hasta allí, aunque intente no demostrar la debilidad que siento por Eddie Vedder, y la voz más bella que existe.
4 comentarios:
Totalmente de acuerdo, de visionado obligado!!
Pásame el disco, copón!
Besitos
Un contenido curioso para esa entrada de blog.
No sé dónde escribiros sobre ello. Me decanto por este lugar.
El vacío. Esa segunda piel, aquella que aparece cuando nuestro cuerpo se cree libre. Pero también aquello que, con su vacuidad, llena todo lo que en nuestro descuido hemos olvidado completar dentro de nosotros mismos.
El vacío es un ahogo constante en ese mar al que nunca nos hemos atrevido a zambullirnos, quizás no tanto por pereza ni inquietud sino por el simple hecho de que desconocíamos su existencia.
A la hora de meter la cabeza bajo el agua y perderse en sus reflejos y sus sombras estás solo ante la eternidad, una eternidad que forma parte de ti en la medida en la que tú formas parte de ella.
Nadie puede guiarnos en el vacío que somos nosotros mismos, pero ninguna otra persona, aparte de ese yo tembloroso y ridículo en el que no queremos sentirnos identificados, puede descubrir qué es lo que hay más allá de nuestra conciencia, en ese espacio que es al mismo tiempo prisión e ilusión en el que nuestra existencia parece tener un significado que se nos escapaba cuando nuestra atención estaba puesta en otro lado.
Por mi parte, estoy cerca de sospechar que el vacío, igual que su contrario, es un espejismo en el que podemos, si queremos, vernos reflejados.
Nos da una imagen detallada de lo que somos, y nos da un parte completo y escrupuloso de aquello de lo que carecemos y que quizás deberíamos incluir en nuestro continuo bucear.
Cuanto más llenos estemos de lo que en un principio no existía en nosotros, más cerca estaremos de poder convivir con esa ominosa presencia, que no por angustiosa es menos esencial.
Porque habremos entrado en contacto con ella. Porque sabremos cómo leerla y cómo escribir a través de ella.
El vacío de por sí no es "bueno" ni "malo", sólo hay que saber atravesarlo.
huy¡, no sabia yo que el vacio diese tanto de sí. Me he quedado acojonada de lo que se puede escibir acerca de nada...A
anónimo, todavia tengo la boca abierta... si pudiera oirse, te aplaudiría, una vez que aparte la retórica que has imprimido a tu testimonio, seguramente, estaré aún más impresionado
Publicar un comentario