jueves, 14 de febrero de 2008

SHOW MUST GO ON

Alegre, dulce, anacrónica y decadente, impasible y ansiosa, encantadora y traicionera, La Habana que yo conocí permanece a la espera y cambia cada día, no sabe que será de ella, no sabe si el futuro será mejor o peor, pero mientras tanto, por no cambiar, no cambia, solo permanece, solo envejece, y mientras tanto, sigue vendiendo esa pátina, se muestra añeja, para todos aquellos a los que le gusta lo envejecido y dulzón, su mejor metáfora es su Habana Club.
Tu recuerdo mejora con el tiempo, envejece bien, igual que tú...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Y cadenciosa, dulzona, luminosa. Una delicia para los sentidos. A

Jose dijo...

Aunque nunca sea realmente lo que parece, A, hay muchas Habanas en La Habana...

Sari dijo...

Y mágica, decadente y ominosa. Deleite de poetas y cárcel de almas sedientas de libertad...

Anónimo dijo...

Encantadora y traicionera, un peligroso binomio.