miércoles, 12 de marzo de 2008

ESTA NOCHE CENAMOS EN EL HADES

La valentía que confiere la entrega absoluta, y la absoluta falta de miedos que surge de la convicción más profunda.
Hay que elegir una causa, forjarla en tu mente, hacer de ella la verdad más indudable, creer en ella más que en tí mismo, grabarla a fuego en tu corazón.
Admiro la determinación y el coraje de hacer frente a un destino conocido, aunque ese destino sea la misma muerte, sin temblar un ápice, por saber que todo es por la causa en la que se cree por encima de todo.
Solo falta el ingrediente fundamental, esa causa, puede ser el amor, la libertad, la familia, la poesía...
También puede ser una bandera, una religión, el poder, la ambición...
Luego la historia se encargará de poner nombre a cada una de estas personas, algunos son llamador héroes, otros tiranos, otros fanáticos, otros asesinos.
Y yo me pregunto...¿hasta qué punto somos nosotros quienes para poner nombre a las convicciones de cada cual? ¿se puede opinar sobre los colores?.
Lo siento, pero esa línea nunca se dibuja nítida en mi mente, hay que reconocer que, cuanto menos, es muy dificil juzgar...

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