¿Como expresar lo que eres para mí?, solo existe una palabra...Madrid, y no hay ninguna otra cara tuya que más conozca que la Gran Vía.Cuantas cosas me has hecho sentir, cuantas cosas he vivido contigo, con tu presencia, siempre, como un escenario de mil historias vividas, en ti he visto cambiar mi reflejo, te he visto llorando, riendo, sufriendo y pasando nervios, te he recorrido caminando y corriendo, me has agobiado, me has alegrado, he vuelto mil veces a tí para quererte y odiarte como lo hago, porque al final, te quiero y te odio como lo hago conmigo mismo, auqnue suene a tópico formas parte de mí.
Me enseñaron a quererte desde siempre, y me es imposible pensar en un mundo en el que no existas, siempre tú, centro de mi universo, suelo del propio escenario de mi vida, sustento de mi estabilidad emocional, imagen de lo que es un hogar, reflejo de mi mismo, y de la cultura e incultura de las que, quiera o no, formo parte, a diferencia de todos los que te ven como un destierro forzoso, yo te siento mía, y de muchas formas distintas, te quiero y te necesito.
11 comentarios:
Madrid es Madrid, y ninguna otra ciudad le llega a la suela de los zapatos. Yo tengo con ella una relación de amor-odio, para qué nos vamos a engañar. Lo cierto es que me cuesta poco irme y cada vez me cuesta más volver.
Siempre es duro dejar Madrid, y siempre es emocionante volver, es como un madre, como decía Kiko Veneno, lo mimo te echo de menos lo mismo...que antes te echaba de más...
Por cierto, voy a tener que activar la corrección ortografica ante mi ya más que evidente dislexia mental....
Pues a mi me ocurre al revés, cada vez estoy más segura de que no sería capaz de irme de aquí, sigo pensando que es la mejor ciudad del mundo, por nuestra y por entrañable, por madre y por madastra.
Aunque esto me cueste quebraderos de cabeza y discusiones (sic, de Madrid al cielo....
Una tarde de julio, en un Hospital de mi ciudad, mi madre me contó una gran historia; no es que fuera muy larga, la verdad, pero resultó ser la historia del comienzo de mi vida.
Esa tarde me habló de Madrid.
Yo tenía 12 años. Sabía que era la Capital, que ahí vivía el Rey, que la gente allí comía bocadillos con calamares dentro (cosa que me sonaba rara pero divertida), y que eso de restregar los tomates en el pan…No les acababa de convencer.
Esa tarde me habló de un tipo, un tipo que conoció allí años atrás, en el 77, que vivía en Chamberí, en Bretón de los Herreros para más señas, que se había dedicado a la publicidad, que le encantaba bailar, que se las daba de inteligente y chulín, y que a pesar de ello le cayó en gracia; se enamoró.
Yo le prestaba atención, pero no entendía muy bien el tono en que me contaba semejante cosa; y es que al final de la historia venía la sorpresa y el sentido; resultó que aquél caballero fue mi padre, matizo, mi padre biológico, que es del todo distinto.
A partir de entonces cambiaron muchas cosas para mí en muchos aspectos, es de imaginar. Entre ellas mi “concepción” de Madrid. Y es que el tipo no pudo asumir su paternidad, dándonos así un puntapié a mi madre, y a mí.
Es curioso, recuerdo a mi abuela cuando yo era muy pequeña, tras regañarme y escuchar mis coletillas solía decir algo que nunca entendí hasta mucho más tarde; “ésta va a ser más chula que su padre”.
Desde aquella tarde en el Hospital se fue forjando en mí una idea sobre Madrid, un concepto borroso, oscuro, un pensar y un sentir extraños, desagradables, incógnitas amargas, miedo, tristeza…Sentimientos que con el tiempo se encarnaron en desconfianza total y absoluta hacia ese lugar. Un rechazo visceral e irremediable.
El tipo murió 3 años después de que mi madre me contara aquello, y como en una película de imposibles, jamás llegué a ver su cara, en vivo, en muerto, en foto ni en pintura. Mi primer fantasma.
Los años pasaron, y con el viento, llegó a mí un olor, un acento, un amor lleno de vida, un regalo pensé…Y yo, que soy poco dada a las películas, me la monté y además con final feliz incluido.
Hoy, me suele entristecer ver sus calles en las Noticias…Aún recuerdo muchos paseos, idas y venidas, cafeterías, heladerías, cines, tiendas…
La plaza de Chamberí, Olavide, Bilbao, Fuencarral, Sagasta, Chueca, Callao, Sol, Atocha, Lavapiés…El parque del Oeste, Campo del Moro, El Retiro…”El Oso Martínez”, La Estación de “San Martín”…
Ahora pienso si algún día volveré allí, y en aquello del Eterno Retorno.
Ah, no puedo despedirme sin decirle a plástizard que quizá podría quitarse las plataformas y vería muchas ciudades (el mundo es muy muy grande) a la altura de sus piés si están desnudos.
:)
Anónimo/A, las ciudades son solo escenarios, ya lo he dicho y lo repito, no son nada sin lo que encierran, son continentes vacíos, y el nacer en una u otra, solo accidentes, caprichos de la suerte, a veces llamada destino. Malas personas ha habido, hay y habrá siempre, en estas y todas las latitudes, y lo que es más importante, buenas personas también.
Siento todo aquello desagradable que hayas vivido en Madrid, y celebro todo lo feliz que te haya hecho (estoy ínitmamente relacionado con ello de muchas formas diferentes), ojalá pudiera devolverte todo lo que te ha quitado, y curarte todas las heridas que te ha causado.
Siguiendo con el comentario de plastizard, tengo que decir que no estoy de acuerdo en que ninguna otra ciudad le llegue a los talones. Yo comparto mi amor entre Madrid y Barcelona, dos ciudades muy diferentes, pero igualmente ricas y preciosas, Barcelona es una ciudad que me ha enseñado muchísimo, en la que he llorado mares de lágrimas, pero también he vivido muchos de los mejores momentos de mi vida, una ciudad atrevida y culta, vanguardista y única, sofisticada y orgullosa (eso que tanto envidiamos los madrileños).
Siempre lo he dicho y lo seguiré diciendo, si no quisiese tanto a Madrid, siempre diría que Barcelona es la ciudad más bonita de España, incluso con esa forma de ser tan suya de los Barceloneses, que al final siempre se convierte en cariño y amistad inquebrantables. Solo tengo buenas palabras para Barcelona y los barceloneses, especialmente para los que ocupan siempre mi corazón, como ese anónimo...
Anónima nuestra, gracias por compartir tu historia, la historia de una vida.
Las ciudades no son más que sitios,cierto es, y las historias las hacen las personas, que son las que nos nos provocan esos sabores agridulces. Pero sabes que seguimos aquí, que nosotros, como Madrid, no cambiamos, que te esperamos y podremos recorrer juntos de nuevo sus calles y fabricar nuevas historias bajos nuestros pies, igual que las hicimos recorriendo Barcelona, a la que siempre querré volver.
Quizá entre las dos consigamos que plástizard entienda que cada rincón de nuestras ciudades encierra un recuerdo, que en cada esquina nos asalta un sentimiento y que, como decía el poeta, caminante no hay camino, se hace camino al andar (y si lo canta Serrat, mejor) y que lo importante no son lo lugares, si no la gente que los hace especiales.
Vuelve siempre, te esperamos.
Yo querría que hubieseis conocido el Madrid de mi niñez. Ese Madrid que te abrigaba como un edredón, que era a la vez casa y paisaje, que aún no se había deshumanizado y guardaba el encanto de un lugar donde todos nos conocíamos, y compartíamos alegrías y penas, miserias (porque riquezas no había), canciones (esas zarzuelas maravillosas que me acunaron, y con las que me gustaría acunar), y un montón de vivencias que formarán siempre parte de mi vida y también, espero, de las de mis seres queridos. Por eso Madrid no es sólo una ciudad, es la historia de mi infancia, de mi adolescencia y tambien parte de las historias de mis hijos, entre los cuales estás tú, querida Gatusa, que trajiste a mi ciudad olor de mar y mucho de ese amor que es correspondido por todos nosotros. A
Algún día habrá que probar ese nuevo Ave...Quizá pueda decir que "Siempre nos quedará Madrid..."
Os adoro, gracias por vuestros inesperados comentarios.
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